jueves, 18 de junio de 2009

UNA VERDADERA HISTORIA DE SUPER HEROES

Son pocos los que valoran la vida de una manera máxima, otros se olvidan y piensan que el tener dos ojos, dos piernas, una familia es común y normal y jamás agradecen de su existencia.
Una tarde calurosa en un hospital de la zona huasteca en Ciudad Valles, San Luis Potosí, operaban a gente de pocos recursos con problemas de cataratas de manera gratuita, estas cirugías las realizaban hasta 4 veces al año. 
Un día acudió un paciente en silla de ruedas, sin ambas piernas, y con catarata en un ojo, el otro ojo ni para que hablar de el si ya lo había perdido, este señor le nombraré José. José llego un viernes temprano a valoración fue llevado por una camioneta del DIF de su Municipio, llego sólo por que sus dos hijos no estaban en México, desde que migraron no se han encargado de José.
José tenía la valentía y la fe de seguir adelante, viviendo, sólo tenía un ojo y se iba a arriesgar a operarse, fue valorado y aceptado para pasar a operación, con ayuda del personal médico y de trabajadoras sociales le apoyaron a vestir su traje azul e instalarse en la formación a operar de ése mismo viernes por la tarde, muy serio José apretando las dos manos y tomando la decisión más grande de su vida, una de dos o con la operación veía mejor ó tendría que vivir en unos años más adelante a obscuras.
Las cataratas con pequeñas carnosidades que si no se detectan y se operan a tiempo hacen perder la visión, esta información José ya la sabía puesto que por esa condición había perdido el ojo izquierdo. A las 5 de la tarde pasa José al quirófano y pasan los minutos, médicos operando, e insertando el lente intraocular para mejorar la vista de José.
Sale José de la intervención y mientras se recupera de la anestesia lo esperaba la enfermera y una trabajadora social en el área de observación para poderlo pasar al área de camillas y darle sus alimentos, por que José nos veía nada y sin piernas, esperanzado a que nadie lo abandonara, desesperado solicito ayuda por que no sabia quien estaba presente y le andaba del baño, médicos y personal del servicio social lo trasladaron al sanitario, imagínate a José sin piernas, sin poder utilizar ni un ojo y con necesidades prioritarias.
José volvió a la calma por que sabía que era respaldado por familiares de otros pacientes, médicos, trabajadores sociales, administrativos, ahí es donde la gente se une por un bien común, donde utiliza la empatía y se utiliza la humildad al máximo. 
El sábado muy temprano paso el especialista a visitar a José, entablo unas palabras de cómo se sentía para que describiera algún padecimiento, pero el médico solo lo hacía para que pensara en otra cosa mientras él le retiraba el parche del rostro y saber el resultado de la operación de José.
José desayuno por si mismo el sábado a medio día, por la tarde mientras estaban grabando unas señoritas de Comunicación Social de la Secretaría de Salud y entrevistando a los pacientes de cómo se les había tratado, si los había trasladado el DIF, si hubo alguna persona que les haya cobrado, para que realizaran su denuncia y también comentarán de cómo se les atendió.
José sorprendió a las comunicólogas con gritos de ¡A mí, a mí entrevísteme, yo quiero hablar! Claudia y Ana Laura se acercaron y fueron conmovidas por la historia de José quien era una persona honrada que vivía en una de las comunidades alejadas e de la zona huasteca de San Luis Potosí.
José narro como era su vida, por la mañana el iba a bañarse al rio tenía que bajar con mucho cuidado para no caerse de la silla de ruedas, se bajaba con ayuda de sus dos manos recargando la silla en una piedra, caminaba con sus manos hasta llegar al río y con una jícara se echaba el agua, arrastrándose se subía a la silla de ruedas y se arreglaba para ir a trabajar, todos los días desde temprano, agarraba caminos de tierra para llegar a la comunidad y vender los dulces que le compraba su nuera por que el tenía que juntar dinero para vivir.
Entre lagrimas y agradeciendo este tipo de programas del estado, comento que no sabría que hubiera hecho sino hubiera recuperado la vista de un solo ojo, se iba a quedar ciego y sin dos piernas, quien iba a cuidar de él, si sus dos hijos ingratos lo abandonaron por irse al extranjero, que ni se encargaron de su mujer.
En ése momento llega por él su nuera quien se asombra por que desde lejos José ya había gritado su nombre ¡Rosa! ¡Rosa, ya veo! Corrió hacia él y con lagrimas agradeció a todos los médicos y José orgulloso comento, ya no voy a ser carga Rosa, ya podré seguir trabajando, a cuantos de nosotros con ambas piernas, brazos, ojos, seres completos se nos ha dado todo en la mano y no valoramos a quienes tenemos a nuestro lado, nos olvidamos de agradecer a Dios de que nos hizo perfectos y que si hay obstáculos hay que vencerlos como nos enseño José, quien seguramente se encuentre preparándose para el siguiente día de trabajo.


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